viernes, 2 de febrero de 2024

Soñar

 


Es hora de soñar duendes. Nada de viajes, de comidas o de carreras; tampoco pesadillas: solo duendes. Serán duendes pequeños, de esos que siempre sonríen, visten de verde y habitan los bosques. Duendes buenos, simpáticos, alegres. Duendes que tocan instrumentos y cantan canciones pegadizas.

¿Cómo se hará para elegir los sueños? Tal vez si leo cuentos de duendes y veo películas y series protagonizadas por ellos durante todo el día, su visión se prolongue por la noche.  Tal vez si duermo abrazada al duende pelirrojo que compré en Tenerife y está sobre mi cama con sus cascabeles, él me guíe entre las cortinas del sueño.

Es hora de soñar duendes. Y de dejar de soñarte.

Marita von Saltzen

Próxima aparición


Ocho personajes de nuestra Historia cuyas vidas fueron memorables. 

Ocho cuentos para recordarlos en narraciones amenas. 

En formato ebook únicamente, para leer en una computadora, en un celular o en un libro electrónico.

jueves, 18 de enero de 2024

Lluvia (Cuento)

 


Fue un amanecer poco común. Los que madrugaron, pudieron ver que ese día llovían besos.

Muy contrariado, un hombre de traje oscuro abrió su paraguas —lo llevaba siempre, aun en días soleados— para que ningún beso pudiera rozarlo.

Una viejita, que arrastraba un changuito, inclinó su cara para atrapar algún besito entre los pliegues de su mejilla. Otra, que también había salido para hacer las compras, abrió su bolsa con las dos manos: si lograba llenarla, disfrutaría de los besos más tarde, acurrucada en el sillón para disfrutar de la novela de la tarde.

Araña (Cuento)

 


 Hoy me desperté araña.

Son tan irrefrenables mis ganas de tejer, que comencé a enlazar sueños aun antes del desayuno. Acuden a mi memoria todas aquellas cosas que han quedado pendientes a lo largo de mi vida. Son muchas y una sola, que arma la trama mientras forma la urdimbre el hilo pegajoso de numerosas frustraciones.

Como un pajarito (Cuento)

 


Tenía diez años y era muy delgada. Sus padres y su abuela estaban sumamente preocupados. La mamá la llevó al médico:

—Come como un pajarito —le dijo.

El doctor le recetó vitaminas y un estimulante para abrir el apetito.

Ella seguía demorando mucho en cada comida y dejaba la mitad de lo que le servían.

—No tengo hambre, mamá.

lunes, 10 de abril de 2023

Escritura creativa online


 Hay dos horarios disponibles:

  •  martes de 18.30 a 20.00
  • miércoles de 10.00 a 11.30
¡Es hora de decidirse a luchar contra el papel en blanco! Escribir es la mejor manera de domesticar los ratones que juegan dentro de nuestras cabezas. 
La inscripción siempre está abierta.

viernes, 30 de diciembre de 2022

Decálogo de Virginia Wolf

Nació en Londres en 1882. Figura entre los grandes renovadores de la novela moderna. Perfeccionó en sus novelas el monólogo interior. La señora Dalloway, Al Faro y Las olas son un claro ejemplo de este recurso, en el que muestra un estilo e imágenes hasta entonces más propios de la poesía. Fue pionera en la reflexión sobre el rol de la mujer en el arte y en la literatura (Una habitación propia). Escribió también una serie de ensayos sobre esta temática. En uno de los accesos de una enfermedad mental que había obligado a ingresarla en varias ocasiones, en 1941 desapareció de su casa de campo, hasta que días después su cuerpo fue hallado en el río Ouse.

I Una buena novela es cualquier novela que le hace a uno pensar o sentir.

II Tiene que meter el cuchillo entre junturas del cuero con el que la mayoría de nosotros estamos recubiertos.

viernes, 30 de septiembre de 2022

La lectora (Microcuento)

 

Pintura de Vladimir Volegov

El día transcurría entre el sol primero y la luna niña. Ella leía para escapar de su dolor áspero y punzante. Entre las páginas de la novela, lograba un mágico vuelo celeste.


Marita von Saltzen




       Mujer lectora de Vladimir Volegov


Preguntemos y exclamemos

 


En muchas historias usamos los signos de interrogación y/o de exclamación. Sin embargo, es necesario preguntarse: ¿los estamos utilizando bien?

Como todos los signos de puntuación, ellos deben cumplir ciertas normas.

En los mensajes de texto, en el mail, en el WhatsApp, somos pocos los que abrimos los signos. La mayoría de las personas, como si escribieran en otro idioma, solamente los cierran. Eso es absolutamente incorrecto en español y tiene una razón de ser.

Tomemos como ejemplo el inglés: las preguntas se inician con palabras como Who, What, When, Where y otras. De esa manera, cuando comenzamos a formular una pregunta escrita, ya se sabe, desde la primera palabra, que lo estamos haciendo. En cambio, en español solo a veces empezamos a preguntar con pronombres interrogativos. Por lo tanto, para que el lector sepa desde el principio que estamos haciendo una pregunta, es necesario abrir el signo correspondiente. Así como se abre y se cierra el de interrogación, se ha resuelto hacer lo mismo con el de exclamación, mal llamado de admiración. En resumen: son signos dobles.

Además de la anterior, hay otras normas: