viernes, 9 de mayo de 2014

La moda de las comillas

En estos días, dos personas que no se conocen entre sí me dijeron que las comillas ya no se usan. Me quedé anonadada; no tenía idea de que el uso de algún signo de puntuación fuera una cuestión de moda, así que no contesté nada. Sin embargo, no pude evitar imaginar qué pasaría si alguna vez, por una temporada o para siempre, dejaran de usarse la coma, el punto o los signos de interrogación.
Si se trata de un ataque a su supervivencia, yo defiendo a las comillas, a su uso correcto —se entiende— y no al abuso, que se hizo muy frecuente. ¡Hasta se inventaron las más que odiosas comillas orales!

Según la RAE, hay tres tipos de comillas: las latinas o españolas (<< >>), las inglesas (“ “) y las simples (´ ´). Por una cuestión de comodidad, se utilizan más las inglesas y, en casos especiales, las simples. Con el uso de la computadora, se ha incorporado la alternativa de la letra cursiva para algunos casos, que antes veíamos solamente en los trabajos de imprenta y no era un recurso posible cuando escribíamos a mano o con máquina mecánica.

¿Cuándo se usan comillas dobles?


  • Cuando se reproducen citas textuales:

Dijo Blas Pascal: “El corazón tiene razones que la razón desconoce”. (Nótese que la oración entrecomillada comienza con mayúscula después de los dos puntos).

  • Cuando se escriben pensamientos o recuerdos de un personaje en forma directa en una obra literaria:

“No se atreverá a contestarme”, pensé. Y, sin embargo, lo hizo.

  • Para nombrar un cuadro o una escultura (“El pensador” de Rodin) y las partes de una obra (canción, cuento, poema, capitulo, poesía) cuando se menciona el título de la obra, que se escribe en cursiva (en una letra diferente, digo):

“Seis tequilas” está en el disco Alivio de luto, de Joaquín Sabina. 
El cuento “Margaritas” se puede leer en mi libro Una tiza en la nieve.

  • Cuando se quiere destacar una palabra impropia, vulgar, inventada (neologismo) o en otra lengua, o una ironía:

El pibe lo miraba con cara de “yonofuí”.
Supongo que le habrás preguntado a él, que es tan “sabio”.
En realidad, en este caso, prefiero que se escriban esas palabras en cursiva. Es más: creo que al lector, que no tiene un pelo de tonto, hay que permitirle descubrir las ironías, sin señalarlas de ninguna manera. Tampoco hace falta destacar las palabras de uso cotidiano, aunque sean vulgares o neologismos.

¿Cuándo se usan comillas simples?

Se usan para marcar palabras o frases dentro de una oración que está entre comillas:
“Un guerrero de la paz, pero con gusto a pólvora en las palabras, le dice ´amaos los unos a los otros´. Qué unos qué otros, pregunta mi sábana con memoria de pez…”. (Cristina Occhipinti) 

¿Cómo se combinan las comillas con otros signos?


  • Los signos de puntuación de la oración que enmarca a la entrecomillada, se ponen después de las comillas:

¡Es imposible que te haya dicho “te amo”!

  • En cambio, la puntuación del texto entrecomillado se coloca antes de cerrar las comillas:

Preguntó otra vez “¿adónde se fue mi mujer?”, y no supe qué contestarle.

  • El punto final de una oración o de un texto va después de las comillas, aunque lo entrecomillado termine en un signo de interrogación o de exclamación o en puntos suspensivos:

“¿Adónde fue mi mujer?”. No supe qué contestarle.
“Si él volviera a buscarme…”. Julia no podía dejar de recordarlo.

En resumen:

Me dijeron dos amigas: “Las comillas no se usan”. Y entonces escribí este artículo titulado “La moda de las comillas” en la página La casa de las palabras de mi blog. 
“¿Te habrá gustado?”, me pregunto.

Marita von Saltzen

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