jueves, 3 de diciembre de 2020

A la ronda redonda (Cuento)

 

Ronda camina nerviosa por las calles de Parque Chas. Es una mañana de sol.

Ella se cubre con una sombrilla a lunares para no lastimar su piel. Por un camino bordeado por naranjos, llega a la plaza. Ve la calesita de madera y, como no hay chicos jugando, se sienta y la hace girar. Gira la calesita y gira el tiempo de su infancia, cuando ella hacía lo mismo en el jardín de su casa, cerca de los manzanos y de los ciruelos.

De pronto, un mal recuerdo la obliga a detenerse. Se baja y casi corre cuando una pelota se interpone en su camino. Unos chicos le hacen señas y Ronda alza la pelota y se las lanza.

Decide regresar, desandando sus pasos por la calle de los naranjos, pero no la encuentra. Anda y anda mucho tiempo, perdida en ese barrio circular tan difícil como un laberinto.

Ronda camina nerviosa por las calles de Parque Chas. Es una noche de luna llena.

 Marita von Saltzen

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